lenguas bífidas acarician y quiebran
el flujo dejando que espese bajando por la escalera
esas flores muertas son ojos de
extraños a quienes pido me penetren
para ser otra fundida en sangres, ser
ambos imprecisos escuchando risas horrendas
espejo frente a espejo calla sobre
suelos de vidrios e inunda mis pies su enorme sonido que cae
en esta tierra donde nada crece
vuelas emitiendo indiferencias duras
yo quedo descansada con el humo, sin
ansia, fructificada del vientre que no sabe que soy yo
veo las flores sutiles volverse rocas
negras
me siento hada, ninfa: miro un vestido
luminoso hecho de insectos que giran
todo pasa en el instante, qué
contradicción increíble mirar el mundo renacido deseando morir
déjenme sola, abrasando este quemor de
hielo, el suicidio y la vida están en mis raíces fuera de la
tierra, sin nutrirse
por mis venas fluye
la putrefacción, burbujeo que abona mi sangre y mana del dolor
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