domingo, 10 de abril de 2005

condenso


lenguas bífidas acarician y quiebran el flujo dejando que espese bajando por la escalera
esas flores muertas son ojos de extraños a quienes pido me penetren
para ser otra fundida en sangres, ser ambos imprecisos escuchando risas horrendas

espejo frente a espejo calla sobre suelos de vidrios e inunda mis pies su enorme sonido que cae
en esta tierra donde nada crece
vuelas emitiendo indiferencias duras
yo quedo descansada con el humo, sin ansia, fructificada del vientre que no sabe que soy yo
veo las flores sutiles volverse rocas negras

me siento hada, ninfa: miro un vestido luminoso hecho de insectos que giran
todo pasa en el instante, qué contradicción increíble mirar el mundo renacido deseando morir
déjenme sola, abrasando este quemor de hielo, el suicidio y la vida están en mis raíces fuera de la tierra, sin nutrirse
por mis venas fluye la putrefacción, burbujeo que abona mi sangre y mana del dolor

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