ante el mirar quieto la fortaleza se construye, precaria y aparentemente compacta me sostiene, sobre ella vibro destruyéndola. y bajo mi existencia impostada destrozo mi sostén hasta ya no soportarme, sin estructura me doblo sobre mí misma, me observo compulsivamente, ingreso en la desesperación de ser desnuda para mí misma, mi núcleo vulnerable y descontrolado, mi materia entonces vuelve a configurarse, viva se yergue mientras lentamente comprendo mi centro para permitirle equilibrarme. elevada miro lejos dentro de mí, y donde no hay distancias ni fronteras me encuentro. comprendo que esto existe desde siempre en el preciso instante y que solo soy el ciclo que va y viene, me voy siendo espuma y mi materia viva e inmutable se yergue de nuevo interminablemente.
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